ARCHIVO VIVO 03 - PAULINA MORFIN

ARCHIVO VIVO 03 - PAULINA MORFIN

Fotografía Fernanda González. Texto Berenice Buendía

Archivo Vivo es una sección de Punto Ácido que nace como un intento por generar diálogo sobre lo que nos apasiona: las publicaciones impresas. Queremos recolectar nuevas miradas sobre aquello que a veces permanece apilado, pero que al hojearlo de nuevo despierta curiosidad y hace que el corazón palpite más rápido.

Hay una lectura en particular que despertó este espacio: "London’s New Wave Of Stylish Collectors Are As Well Read As They Are Well Dressed" en Vogue UK. Pensar en lo urgente que es documentar y mostrar que, incluso en países como México donde la distribución impresa es limitada, las revistas siguen vivas. Siguen habitando casas, colecciones personales, estantes compartidos. Siguen siendo reflejos de distintos tiempos y contextos.

Los perfiles presentados aquí retratan a creativos (y a veces no tan creativos) que nos inspiran. Personas que coleccionan archivo impreso, arte u objetos curiosos que permiten documentar y en cierta forma, hacer eterna la existencia misma.

Paulina Morfin - Artista Multimedia

Paulina tiene la capacidad inherente de contemplar sus entornos. Sin expectativas, terminó dedicándose a registrar sus distintas realidades, mental y fotográficamente. Dichas imágenes terminaron articulando una narrativa nostálgica, que no necesariamente viene de romantizar momentos, sino de transformar su esencia hasta encontrar nuevas realidades.

Creció en Ciudad de México, para después mudarse a Culiacán en su adolescencia, lo cual la hizo enfocar su visión estética de manera específica, arriesgada y firme como ella: la violencia. La violencia como sedimento visual, parte de su ensayo, no como ilustración literal. Encapsular su obra en una palabra tan cargada de connotaciones negativas sería injusto, pues esa misma obra surge de una exigencia por estudiar aquellas consecuencias visuales que genera esto en el imaginario colectivo, lo que Yates McKee llamaría, en su ensayo ‘Ojos y Oídos’, acciones estéticas de praxis política.


Fotografía del archivo de Paulina

Paulina ha generado de este discurso un lenguaje análogo que retrata, reconfigura y plasma imágenes que emanan solitud, misterio y templanza.

Berenice Buendía: ¿Qué fue lo primero que coleccionaste en la vida?

Paulina Morfin: Coleccionaba Bratz. Era la época en que tenías que pedirlas de Estados Unidos y solo existía eBay — eso me hace pensar mucho en el acceso a las cosas, en cómo era el internet antes y cómo es ahora. Y en la comunicación: ya no pasa que la gente queme cartas escritas a mano ni hable al teléfono de la casa. Por eso estoy muy clavada con lo análogo, me recuerda el uso que le dábamos a las cosas.

BB: ¿Cómo comenzaste a coleccionar piezas impresas? ¿Qué coleccionas?

PM: Hasta que entré a estudiar artes me familiaricé con el concepto de un fotolibro — no sabía que un libro podía ser solo de fotografía. Empecé a coleccionar porque empecé a asistir a eventos donde había visibilidad de este tipo de material.


Fotografía del archivo de Paulina

BB: Creó que también eres una coleccionista de atmósferas y momentos. Platicamos que Culiacán aportó a tu estética y a tu discurso ¿Cómo definirías la delgada línea entre enaltecer la violencia, documentarla u observarla y dialogar con ella?

PM: Sí. Hablo mucho de la estética de la violencia, no porque me encante, no lo hago para estetizarla, pero tiene una narrativa y una apariencia que me interesa investigar y documentar. Mi tía es criminóloga, y vivirlo directamente en Sinaloa con ella afectó mi estética visual, mis intereses, todo. No quiero que esa sea la razón principal de mi práctica, lo político es más bien el subtema. Me gusta pensar que imprimir en 2026 es un acto de rebeldía.

BB: ¿Cómo comenzaste a curar tus gustos estéticos?

PM: En un viaje a Florencia con una maestra muy católica. Estaba obsesionada con el arte sacro y nos llevó a conocer todas las iglesias de Italia, fue mi primer contacto real con el arte. Como decir: ok, hay más que Warhol. Lo que me interesó, desde la historia del arte, es cómo las pinturas estaban hechas para contar algo. Ahí empecé a hacer esa analogía: al final de cuentas, todo es una narrativa visual.

B: ¿Qué fue lo que te empezó a llamar?

La fisicidad. Las emociones y los sentidos que activa en ti. Me movieron los conjuntos; muchas cosas en un mismo objeto, tantas texturas, tantos colores. Me encanta pensar en los tamaños: en Florencia las pinturas son enormes, cosas gigantes, o al revés — la Mona Lisa es diminuta. Eso me hizo pensar mucho en los formatos.

B: ¿No es lo mismo ver un archivo en la computadora que tenerlo en la mano?

Es indispensable hablar de lo digital, porque al final es como viaja toda la información y como vemos todo. Pero lo que más me interesa es cómo puede distorsionarse la misma imagen mil veces, lo impreso como la distorsión de una imagen a través de todos los formatos que puede atravesar. Hay un ensayo muy corto de Hito Steyerl, La importancia de la imagen pobre, que habla de cómo una foto que se sube, se recibe, se recibe de nuevo (como los memes) pierde tanta calidad que se convierte en otra cosa. Eso es lo que me interesa: cómo la información de una sola imagen puede viajar por mil lugares y convertirse en mil cosas. El papel te permite eso también — puedo imprimir la misma foto al revés, en blanco y negro, tres veces. Es muy fácil manipular una imagen impresa. Las posibilidades son demasiadas.


Obras de Paulina Morfin

BB: ¿Cómo fue tu proceso con la fotografía análoga?

Intenté hacer el ejercicio de dejar de referenciar todo en digital — así me acostumbraron, buscar todo en Google. Lo quité: si vas a pintar, si vas a imprimir, tienen que ser tus fotos, tu investigación, tu archivo. Ahí empecé a tomar fotografía. No me gustaba, pero mi maestra Amparo me impulsó a intentarlo. Me casé con el formato análogo. Sufro mucho con lo digital.

BB: Me has contado de tus técnicas, que terminan también recorriendo un camino discursivo con los temas principales que tocas en tus obras. Como en tu más reciente muestra “En el lugar de los hechos”, donde describes a la imagen como maltratada, con procesos que confrontan lo brutal. Donde cada imagen pretende generar un acto de acercamiento y presencia, sin llegar a ser incómodo, sino intrigante, como un forense. ¿Cuál es la similitud entre ellos?

PM: El proceso se conecta por casualidad, para revelar o transferir tinta a las impresiones necesitas usar distintos químicos como salicilato de metilo, al igual que en las prácticas forenses. Revelar una imagen y documentar una pérdida, pueden no estar tan alejados.



BB: Y toda esta obra surge de documentar, archivar, analizar y posteriormente reinterpretar el material. ¿Cuál es tu pieza favorita de tu archivo?

PM: Creo que Iluminance de Rinko Kawauchi. La manera en que explora y captura la luz en esas fotos es un portal. De hecho, Partners de Punto Ácido es una de mis piezas favoritas, en la última edición había un feature de ella muy lindo.


Iluminance de Rinko Kawauchi

 

Volver al blog